Quienes vivimos en México escuchamos todos los días en los medios de comunicación sobre los homicidios, feminicidios, secuestros, narcotráfico, desaparición forzada y demás noticias similares acaecidas en cada jornada; mismas que incrementan las cifras periódicas de los reportes oficiales. Al tiempo que, de manera directa o indirecta nos hemos percatado de la diversificación de las conductas delictivas y de la ampliación de sus áreas de influencia. ¿Quién no conoce a alguien que haya sido víctima de un delito?
Ante tan desalentador panorama pareciera que quedan pocos espacios o “áreas de oportunidad” aún no explotadas por la delincuencia organizada. Incluso, en muchos lugares del país se han “normalizado” muchas conductas delictivas como el robo en todas sus modalidades a plena luz del día y el cobro de piso, solo por mencionar un par de ejemplos. A lo anterior, se aúna los ciberdelitos que se incrementaron con motivo de la pandemia y que, también se han ido multiplicando en tipos.
Por si esto fuera poco, a la percepción de inseguridad, la de impunidad la refuerza de manera muy dura. El ciudadano de a pie, percibe que los delincuentes operan sin que nada, ni nadie les estorbe o, ponga un freno. Por otra parte, los delincuentes se fortalecen cada día con mayores recursos: humanos, voluntarios o no, armamento, autos blindados, equipo tecnológico y de inteligencia, etc…, esto, con recursos provenientes precisamente de los delitos que cometen. Si lo piensas, si echas cálculos, te darás cuenta de que hacen inversiones importantes en favor de su “negocio”. Mismas que les permite incrementar su capacidad operativa y con ello, su área de influencia.
Y, el tema central de esta reflexión: pueden gozar de los beneficios que representa el dinero. En efecto, el dinero proveniente del sin fin de delitos cometidos, es DISFRUTADO por la delincuencia organizada mediante la adquisición de bienes y servicios de lujo que no podrían tener de otra manera. Lo usan para darse, como se dice, una gran vida. Por ello, buscan legitimar o dar la apariencia de legalidad a dichos recursos a través del proceso del lavado de dinero, para el cual, precisan introducir el dinero sucio a la economía nacional a través de las instituciones financieras, actividades comerciales y empresariales, precisamente, para aparentar que son el producto de “esas” operaciones lícitas. Provocando con ello, una serie de consecuencias que nos afectan a todos de una forma u otra, lo quieras o no. Entonces, si pensabas que este delito de lavado de dinero afectaba solo a quien o quienes estaban involucrados, funcionarios o sus familiares y a las instituciones u órganos gubernamentales afectados; enseguida haré una relación enunciativa, de solo algunas de las consecuencias que acarrea el lavado de dinero. No con esto quiero decir que solo se lleve a cabo en perjuicio de órganos o empresas gubernamentales, solo ejemplifico porque son los casos de más conocimiento público.
Como verás, los efectos y consecuencias son de diversa índole:
- Incremento de víctimas. No son solo números, ni estadísticas, son hijos, madres, padres, hermanos…
- Incrementa la corrupción. En muchos casos, necesaria para la comisión del delito.
- Afecta la competencia legítima del sector privado y distorsiona la oferta y la demanda. Un claro ejemplo es el sector de inmobiliario. La ONU difundió un informe que señala al sector inmobiliario como el favorito para lavar dinero de actividades ilícitas, el cual supera el 2% del PIB global. Asimismo, publica que los cárteles mexicanos blanquean alrededor de 25 mil mdd al año.
- Afecta a la política económica al reducir los ingresos fiscales gubernamentales. Es decir, nos afecta a todos los contribuyentes ya que el dinero que se defrauda fiscalmente y que, por ende, el erario público no recibe, se compensa con el incremento de impuestos y derechos, existentes o con la imposición de nuevos. Pagan… los mismos de siempre.
Asimismo, genera:
- Distorsión de precios derivado de la competencia desleal
- Contagio de negocios legales por negocios ilegales
- Volatilidad del tipo de cambio y de las tasas de interés
- Distorsiones en la inversión, el ahorro, el consumo y la disponibilidad de crédito.
- Afecta el crecimiento de la economía y la producción
- Afecta el empleo y el ingreso
- Provoca alteraciones en la demanda de dinero sin justificación económica real.
Con lo anteriormente mencionado, podrás darte cuenta de las dimensiones que representa este delito en todos los órdenes, así como de la relevancia que para todos reviste la prevención del lavado de dinero y el papel preponderante que juegan todos los actores del régimen de PLD a nivel global. Por ello, creí necesario hacer esta reflexión, debido en gran medida al resultado de una evaluación preliminar sobre el tema de PLD, practicada a los participantes de uno de nuestros cursos de capacitación y actualización legalmente obligatoria. Porque me parece, que este tipo de razonamientos pudiesen ser de utilidad para que el personal involucrado en estas tareas de PLD, dimensione adecuadamente la importancia y trascendencia de las funciones que lleva a cabo en este contexto. Que, a su vez, le facilite desde la lógica un mejor entendimiento del, por qué, de las cosas que debe hacer y, coadyuve a la formación de un criterio resolutivo ante escenarios no previstos en las políticas que debe seguir.
Estoy convencida de que lo importante de impartir o asistir a una capacitación, no son las horas que puedes acreditar a la CNBV, sino, el conocimiento que se pueda traducir de inmediato al campo práctico y que, finalmente se pueda ver reflejado en resultados.
Y ¿Tu Fintech cumple por cumplir?, ¿los colaboradores de tu Fintech conocen la importancia de sus funciones?, ¿los controles están desarrollados desde un EBR concreto a su tipo de operación?
Quedo atenta a tus dudas o comentarios
Recibe saludos cordiales
