Las recientes modificaciones implementadas por el Banco de México (Banxico) en las reglas de ciberseguridad aplicables al Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) que mencionamos anteriormente apuntan a reforzar significativamente la seguridad y claridad de la infraestructura tecnológica. Estas medidas, comunicadas a través de la circular 12/2023 publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 22 de noviembre del año en curso, buscan mejorar la capacidad de respuesta ante ciberataques o incidentes, adoptando la «Ciberresiliencia», que consiste en la capacidad de los participantes en el SPI de prevenir, o en su caso responder o recuperar la operación en el menor tiempo posible, ante incidentes de seguridad de la infomación.

A pesar de que el SPEI cuenta con un conjunto de reglas que garantizan la seguridad, Banxico integrará, a partir del 19 de diciembre, elementos adicionales para fortalecer el entorno de ciberseguridad y ciberresiliencia de las instituciones financieras que hacen uso de este sistema.

Estas nuevas políticas requieren que las entidades financieras refuercen las pruebas de penetración y los controles de acceso a la red, debiendo presentar informes detallados sobre los resultados obtenidos. Asimismo, se exigirá el uso de herramientas tecnológicas para detectar y manejar incidentes de seguridad informática.

La ciberresiliencia es un concepto crucial en la era digital en la que vivimos. Como mencionamos anteriormente, se refiere a la capacidad de una organización, institución financiera para resistir, adaptarse y recuperarse de amenazas cibernéticas. En un mundo cada vez más interconectado, donde la información es un activo fundamental, la ciberresiliencia se vuelve primordial para mitigar los riesgos asociados con ataques informáticos, brechas de seguridad, eventos e incidentes cibernéticos.

La ciberresiliencia no se limita únicamente a la implementación de medidas de seguridad tecnológica, aunque esta sea una parte esencial. También implica la creación de una cultura organizacional que valore y promueva la seguridad cibernética en todos los niveles. Esto incluye la concientización y capacitación de empleados para reconocer y responder ante posibles amenazas, así como establecer procedimientos claros para la gestión de incidentes.

Las estrategias de ciberresiliencia se construyen sobre varios pilares fundamentales:

Prevención: Incluye la implementación de medidas de seguridad robustas, como firewalls, software antivirus, sistemas de detección de intrusiones, entre otros. Además, implica la actualización constante de sistemas y software para cerrar posibles brechas de seguridad.

Detección: La capacidad de identificar de manera temprana posibles amenazas o intrusiones es crucial. Esto implica el monitoreo continuo de la red y sistemas para detectar actividades anómalas que podrían indicar un ataque en curso.

Respuesta: Una vez que se detecta un incidente, es vital contar con un plan de acción claro y eficiente. Esto implica la respuesta inmediata para contener el ataque, minimizar el impacto y restaurar las operaciones normales lo más rápido posible.

Recuperación: Después de un incidente, la capacidad de recuperarse y restaurar la operatividad es fundamental. Esto incluye la restauración de datos, sistemas y la evaluación para fortalecer la seguridad y prevenir futuros ataques similares.

Adaptación: La ciberresiliencia no es estática; debe adaptarse constantemente a medida que evolucionan las amenazas cibernéticas. Esto implica aprender de los incidentes pasados, mejorar las defensas y estar preparado para enfrentar nuevas y más sofisticadas amenazas.

Estas mejoras, según Banxico, tienen como objetivo principal promover el desarrollo saludable del sistema financiero del país, salvaguardar los intereses del público y garantizar el correcto funcionamiento de los sistemas de pagos.

A pesar de que muchos usuarios no son conscientes de ello, las instituciones financieras han reportado que las operaciones digitales se enfrentan diariamente a intentos de ataques, lo que ha motivado el establecimiento de una sólida infraestructura tecnológica para proteger la capacidad operativa y garantizar la rapidez y confiabilidad de las transferencias.

Además, se implementarán políticas de seguridad adicionales para el Sistema de Pagos Interbancarios en Dólares (SPID), dirigidas a transacciones en esta divisa extranjera.

El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) ha revolucionado las transferencias de dinero en México al permitir movimientos instantáneos entre bancos, eliminando los tiempos de espera y facilitando las operaciones financieras cotidianas de millones de personas.

Para acceder a las ventajas del SPEI, los clientes de los servicios financieros necesitan una cuenta bancaria, acceso a internet y utilizar una aplicación móvil o el sitio web de su banco. Las transferencias se realizan de manera eficiente y rápida, generalmente en menos de 30 segundos, gracias al uso de la CLABE o el número de cuenta del receptor. Este servicio está disponible las 24 horas, los 365 días del año, asegurando su accesibilidad en todo momento.

El SPEI no solo proporciona comodidad, sino que también impulsa la economía digital al permitir operaciones seguras y fluidas en todo el país. Tanto el SPEI como el SPID son sistemas operados por Banxico para transferencias de fondos electrónicos entre las instituciones financieras participantes.